El hombre se encuentra entre los principales enemigos de la lombriz. En estado silvestre, las daña con el uso de antiparasitarios, insecticidas y abonos químicos. En el criadero también la mayor parte de los parásitos y enemigos de las lombrices proliferan por descuido del lombricultor.

La presencia de escarabajos, moscas, ciempiés, ácaros y hormigas es indeseable, pues compiten por el consumo de alimento. No existen medios físicos eficaces para su control, salvo evitando que se instalen las colonias de parásitos mediante un buen manejo de las unidades de cría. Dentro de las plagas de mayor importancia se conocen: las hormigas, pájaros, ratones, sapos, topos, la planaria, ciempiés, milpiés y algunas otras, que pueden causar serios daños en el criadero si no se toman las medidas de defensa apropiadas.

La mayor parte de los enemigos de las lombrices proliferan en el criadero por descuido del lombricultor.

Los depredadores directos más frecuentes son los pájaros (cuervos, mirlos, tordos...) ya que excavan la tierra con sus patas y pico, siendo la medida de control más eficaz la cubrimiento del lecho con ramas o mallas, además con esta medida se evita la evaporación y se mantiene la humedad. Como medida preventiva para eliminar las ratas y ratones se emplearán desratizaciones en puntos estratégicos de las instalaciones y además de medidas higiénicas. Los topos son los peores enemigos de las lombrices, ya que practican túneles profundos a modo de excavadora. Se combaten protegiendo los lechos con materiales que impidan su acceso: ladrillos, mallas metálicas, etc. La presencia de escarabajos, moscas, ciempiés, ácaros y hormigas es indeseable, pues compiten por el consumo de alimento.

Hormigas

Cierto tipo de hormigas ingiere los azúcares de los alimentos destinados a las lombrices. Las hormigas rojas son depredador natural de la lombriz. Pueden en poco tiempo dejar a nuestro criadero sin un solo ejemplar. La hormiga se puede controlar sin necesidad de químicos, con sólo que la humedad de la cama se encuentre en el 80 %. O sea que si en nuestras camas encontramos hormigas es un parámetro para diagnosticar que la humedad está baja.

Pájaros

Las aves pueden acabar poco a poco con un criadero de lombrices. Los pájaros se constituyen en los depredadores directos más frecuentes. Encuentran con facilidad a las lombrices, excavando la tierra con sus patas y pico. La medida de control más efectiva es el cubrimiento del lecho con ramas o mallas media sombra, colocadas directamente sobre el lecho. Además con esta medida se disminuye la evaporación y se mantiene la humedad.

Ratones

Los ratones son otra plaga muy peligrosa para el cultivo de lombrices, pero se pueden controlar al igual que las hormigas manteniendo en los lechos la humedad alta o sea en un 80 %. Como medida preventiva para eliminar las ratas y ratones se pueden emplear raticidas en puntos estratégicos de las instalaciones, además de poner en práctica medidas higiénicas.

Los topos

Los topos son los peores enemigos de las lombrices, ya que practican túneles profundos a modo de excavadora. Se combaten construyendo los lechos con materiales que impidan su acceso: ladrillos, mallas metálicas.

Planaria

Es la plaga de mayor importancia dentro de los criaderos comerciales de lombrices. Se trata de un pequeño gusano platelminto, de cuerpo plano, que puede medir de 5 mm a 50mm, de color café oscuro, con rayas longitudinales de color café.

La planaria se adhiere a la lombriz por medio de una sustancia cerosa que el platelminto produce, posteriormente introduce en la lombriz un pequeño tubo de color blanco succionando todo el interior de la lombriz hasta matarla.

Esta plaga se controla con manejo del sustrato regulando el pH de 7.5 a 8. En pH bajos la planaria se desarrolla y comienza su actividad de depredador natural de las lombrices. Se recomienda no usar estiércoles viejos (con más de 20 días de haber sido producidos). Si hay plaga el estiércol suministrado como comida a las lombrices debe tener como mínimo 10 días de fermentación.

Otra recomendación es mantener un muy buen drenaje en los lechos, siendo preferibles los riegos breves y frecuentes que intensos y distanciados en el tiempo.

También se ha experimentado con éxito la colocación de pedazos de plástico para atraer a las planarias que se juntan debajo buscando refugio y luego destruirlas con cal viva.