Es de color rojo oscuro. Cuerpo alargado, cilíndrico, achatada centralmente, puntiaguda en los extremos.

         Mide de 6 a 8 cm. de largo, de 3 a 5 milímetros de diámetro y pesa aproximadamente 1 gramo al llegar al estado adulto.

         Ingiere diariamente una cantidad equivalente a su peso, de la cual expele en forma de humus el 60% y el 40% restante lo utiliza para su sustento.

   Respira a través de su piel.

         La lombriz está dotada de un sistema digestivo que comprende: boca, faringe, esófago, buche, molleja, intestino y ano. La boca es sólo un orificio con una cavidad. No posee dientes por lo cual debe chupar o succionar la comida.

         El sistema digestivo de la lombriz permite neutralizar la acidez de los residuos que come, posee glándulas calcáreas que segregan carbonato cálcico. Esta característica hace que el material de Humus resultante tenga un pH cercano a la neutralidad, que incluso actúa como corrector de suelos ácidos.

         Es impresionante el desarrollo táctil de las lombrices. Con dicho sentido, sabe encontrar a su semejante para ejercer la cópula, detecta peligros, evita sustancias irritantes y selecciona alimentos.

         No poseen ojos ni oídos, pero perciben la luz gracias a una serie de células fotosensibles diseminadas por la piel. Eso hace que al percibir la luz del sol, se apuren para esconderse ya que pueden morir rápidamente al quedar expuestas a la luz.

         La sangre está constituida por un plasma líquido de color rojo, circula por medio de vasos sanguíneos con capilares. Las lombrices bombean su sangre por dos grandes conductos ubicados uno en su vientre y otro en el dorso, que se interconectan con vasos menores para irrigar el resto del cuerpo.

         No existe un sistema respiratorio organizado. El oxígeno absorbido a través de la piel es transportado por el plasma a los tejidos donde se lleva a cabo el intercambio de gases: oxígeno y bióxido de carbono. Los productos           de        deshechos       los       elimina a         través  de        nefridioporos.

         Posee un cordón nervioso central ramificado en cada ramita (anillo), que comprenden fibras sensitivas y motoras que llevan impulsos procedentes de la epidermis y lo contrario.

         El sistema muscular está muy desarrollado tanto en sentido longitudinal como en sentido perimetral (circular), permitiendo a este maravilloso ejemplar, efectuar cualquier tipo de movimiento. Su cuerpo está dotado de una serie de anillos que le permiten adherirse (clavarse) en el suelo, estirarse y encogerse para       realizar            los           desplazamientos.
         El sistema excretor está compuesto por órganos pares localizados en todos los segmentos corporales a excepción del primero y del último. Estos órganos excretores son los metanefridios.